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Tránsito sin visado de 240 horas en China: ciudades, rutas y realidad
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Tránsito sin visado de 240 horas en China: ciudades, rutas y realidad

Diez días en China sin visado son posibles si controlas la letra pequeña. Qué permite el tránsito de 240 horas, para quién es de verdad y cuatro rutas que funcionan.

Por Viatsy TeamPublicado el 5 de agosto de 202614 min de lectura

Comprueba las normas vigentes para tu propia nacionalidad antes de reservar. Los requisitos de entrada, las exenciones de visado, los permisos, las tasas y los impuestos cambian sin previo aviso y dependen de tu pasaporte, tu ruta y el motivo de tu viaje. Esto es información general, no asesoramiento legal, migratorio, médico ni financiero: confirma tu situación con la fuente oficial del gobierno o con tu embajada o consulado más cercano antes de reservar. Viatsy no asume responsabilidad alguna por las decisiones tomadas sobre la base de este artículo.

En la sala de llegadas del aeropuerto de Pekín-Capital vi cómo mandaban a una pareja estadounidense hacia un mostrador con el cartel «240-Hour Visa-Free Transit». Veinte minutos después tenían un sello de entrada especial, diez días por delante y ninguna forma de cargar un mapa en el móvil. No cometas su error.

Si viajas con pasaporte de Estados Unidos o de México, esta es tu puerta de entrada a China sin pasar por el consulado, y nunca había sido tan generosa: 240 horas, 65 puertos y 24 provincias. Eso sí, está llena de condiciones que pillan desprevenido a más de uno, y dos o tres de ellas bastan para que te den media vuelta en el mostrador.

Qué es realmente el tránsito de 240 horas

No es un visado. Se trata de una exención de tránsito que se solicita al llegar, en un mostrador señalizado como TWOV (Transit Without Visa), sin trámites previos, sin tasa, sin entrevista y sin fotos.

La política ha crecido a toda velocidad: de 72 horas se pasó a 144 y de ahí a 240, una ampliación que entró en vigor el 17 de diciembre de 2024. Diez días dan para conocer el país, no solo para estirar las piernas durante una escala.

Hay tres normas en las que tropieza mucha gente:

  • Debes estar en tránsito hacia un tercer país o región, distinto de aquel desde el que has volado. Hong Kong, Macao y Taiwán cuentan cada uno como tercera región; más abajo verás por qué importa.
  • Se permiten turismo, reuniones de negocios, visitas familiares e intercambios. Para trabajar, estudiar o ejercer el periodismo sigue haciendo falta un visado como es debido.
  • El reloj empieza a correr a las 00:00 (GMT+8) del día siguiente a tu llegada. Si aterrizas el lunes a la una de la tarde, no arranca hasta la medianoche del martes, así que en la práctica dispones de casi once días naturales.

Y lo que hace que te rechacen en el mostrador: un pasaporte con menos de 3 meses de validez restante (ese umbral es propio de la exención de tránsito; una solicitud de visado completo exige más, así que no mezcles las cifras), cualquier antecedente de estancia irregular o trabajo no autorizado en China en los últimos 5 años, una denegación de visado reciente y el criterio del agente fronterizo, que existe de verdad y no admite recurso allí mismo.

Si tienes doble nacionalidad, lo que cuenta es el pasaporte que presentas, no el país donde vives.

Tanto la exención de tránsito como el régimen de 30 días sin visado que explico más abajo son políticas unilaterales temporales con fecha de caducidad publicada: ya se han prorrogado antes, pero ninguna prórroga está garantizada. Y la decisión en la frontera corresponde al agente, de modo que el riesgo de un rechazo es tuyo y te toca gestionarlo.

Las 55 nacionalidades que pueden acogerse

Pueden acogerse cincuenta y cinco nacionalidades; la última en sumarse fue Indonesia, en junio de 2025. El reparto oficial es este:

  • Europa (40): 28 de los 29 Estados Schengen, más Reino Unido, Irlanda, Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte, Albania, Mónaco y Chipre.
  • América (6): Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina y Chile.
  • Asia (7): Japón, Corea del Sur, Singapur, Brunéi, Emiratos Árabes Unidos, Catar e Indonesia.
  • Oceanía (2): Australia y Nueva Zelanda.

La excepción que conviene conocer: Liechtenstein forma parte de Schengen, pero no figura en la lista de tránsito. Es el único pasaporte Schengen que esta política no cubre.

Una indicación antes de seguir. Si tu pasaporte está en la lista aparte de 30 días sin visado de China (la mayor parte de Europa, Reino Unido, Irlanda, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur, Brasil, Argentina y Chile, entre otros), lo más probable es que esta política no te haga falta: lee el siguiente apartado, comprueba tus fechas y olvídate de los billetes de salida. Para el resto, sobre todo quienes viajan con pasaporte estadounidense o mexicano, existe precisamente el tránsito de 240 horas.

La vía de 30 días sin visado y cuándo caduca

Es otro régimen, con otras normas y mucho más sencillo: llegas, te dan 30 días y no necesitas billete de salida, ni tercer país, ni malabarismos de tránsito. Abarca unos 50 países, y aquí el calendario importa más que la lista:

Así que, si tu viaje cae en 2027, no des nada por hecho: comprueba que el régimen se ha renovado antes de comprar nada que no sea reembolsable. Si caduca, te queda el tránsito de 240 horas. Estados Unidos y México nunca han estado en la lista de 30 días.

Dónde puedes entrar, salir y moverte

Desde la ampliación de noviembre de 2025, la política abarca 65 puertos de entrada y salida en 24 regiones de nivel provincial, y el puerto de entrada y el de salida no tienen por qué coincidir: entrar por Pekín y salir por Shanghái es justo la idea.

Las ciudades cubiertas que interesan en un primer viaje son Pekín, Shanghái, Cantón, Chengdu, Chongqing, Xi'an, Hangzhou, Suzhou, Nankín, Guilin, Nanning, Kunming, Wuhan, Harbin y Xiamen, además de toda la isla de Hainan.

Las incorporaciones de noviembre de 2025 cambiaron las rutas por el sur: la terminal de pasajeros de Pazhou en Cantón, Hengqin en Zhuhai, el puente Hong Kong-Zhuhai-Macao, el puerto de Zhongshan y la estación de alta velocidad de West Kowloon, en Hong Kong, pasaron a ser válidos, lo que abrió la Gran Área de la Bahía (verás la cuarta ruta más abajo).

Quedan fuera por completo Mongolia Interior, Jilin, Tíbet, Gansu, Qinghai, Ningxia y Xinjiang. En Shanxi solo cuentan Taiyuan y Datong, y en Jiangxi, únicamente Nanchang y Jingdezhen. Ninguno es un imprescindible de un primer viaje, pero si lo que buscas es Lhasa o Kashgar, eso es otro viaje y requiere un visado en regla.

Cómo llegar desde Norteamérica

Si vuelas desde Estados Unidos o México, aquí es donde cae mucha gente, porque la reserva más obvia es precisamente la que no vale. Chicago → Pekín → Chicago no es un tránsito. Chicago → Pekín → Hong Kong, sí. Igual que Ciudad de México → Shanghái → Tokio o Los Ángeles → Chengdu → Seúl.

Lo que funciona es un itinerario de ida y vuelta por ciudades distintas con un salto corto a una tercera región al final: vuelo de largo radio a un puerto chino (Shanghái-Pudong, Pekín-Capital o Daxing, Cantón, Chengdu-Tianfu), diez días por tierra terminando en otro sitio, un trayecto barato fuera de China continental hacia Hong Kong, Taipéi, Seúl, Tokio o Bangkok fechado dentro de tus 240 horas, y desde allí, a casa. Hong Kong es la opción más práctica: está a menos de una hora de Cantón en tren y a un vuelo corto de Shanghái, y tiene muchísima oferta de largo radio de vuelta a América, de modo que el billete de salida obligatorio se convierte en el primer tramo de tu regreso y no en un gasto tirado.

Un apunte sobre la reserva: si puedes, mete el tramo a China y el de salida en un mismo billete. Los billetes comprados por separado son terreno gris y han provocado denegaciones de embarque en el aeropuerto de origen, porque quien primero tiene que convencerse de que sales a tiempo es el agente de facturación, no el de fronteras.

La llegada: qué pasa de verdad

Aterrizas, te saltas la cola normal de inmigración y buscas un mostrador con el cartel «Transit Without Visa» o «240-Hour Visa-Free». Si no lo ves, pregunta a cualquier empleado de uniforme. En Pekín (PEK y PKX), Shanghái-Pudong, Cantón y Chengdu-Tianfu lo gestionan a diario.

Ten a mano:

  1. El pasaporte, con al menos 3 meses más de validez.
  2. Un billete de salida confirmado a un tercer país o región; en el móvil sirve.
  3. Las reservas de hotel para toda la estancia.
  4. La tarjeta de llegada digital, obligatoria para los extranjeros desde el 20 de noviembre de 2025. Rellénala antes de volar en el portal oficial de la NIA, en la app de la NIA o mediante un miniprograma de WeChat o Alipay. En el aeropuerto hay quioscos, pero las colas son considerables. No la rellena todo el mundo: hay siete categorías exentas, entre ellas los residentes permanentes, los usuarios del canal E y los pasajeros en tránsito directo de 24 horas que no salen de la zona del puerto. Esto último no es tu caso, porque acogerte a esta política implica salir del aeropuerto.

El agente te preguntará por qué vienes, cuánto tiempo, adónde vas y dónde te alojas. Responde sin rodeos. Te ponen un sello de entrada en tránsito, no una etiqueta de visado, y ya estás dentro.

Queda un paso más el día de llegada: el registro de alojamiento en un plazo de 24 horas es obligatorio. Los hoteles lo hacen automáticamente al registrarte. Si te alojas en casa de amigos, tienes que registrarte tú mismo en la comisaría de policía del barrio, y repetirlo cada vez que cambies de ciudad. El Departamento de Estado de EE. UU. lo advierte porque es un descuido de lo más habitual.

Cuatro rutas que funcionan en diez días

Tres o cuatro ciudades es el máximo razonable para diez días: lo justo para respirar y no tanto como para vivir en los andenes.

La clásica: Pekín → Xi'an → Shanghái (9 días)

Tres noches en Pekín, dos en Xi'an y tres en Shanghái, en tren entre las tres, y salida desde Shanghái hacia Hong Kong o Tokio. Es la que recomendaría a casi cualquiera que vaya por primera vez.

En Pekín: Mutianyu mejor que Badaling, la Ciudad Prohibida reservada con días de antelación y pato laqueado en Siji Minfu, en la calle Nanchizi, junto al foso del palacio. Sale por unos 180 ¥ por cabeza, más o menos la mitad de lo que cobra Da Dong por un pato equivalente, y aun así te tocará hacer cola. Si puedes permitírtelo, cinco días en Pekín son mejor que tres.

En Xi'an: los Guerreros de Terracota y después la muralla. La entrada cuesta 54 ¥ y una bici individual, 45 ¥ por tres horas con 100 ¥ de fianza; la vuelta completa lleva unas dos. En el Barrio Musulmán, pasa de largo por Beiyuanmen, la calle ancha y evidente detrás de la Torre del Tambor, y métete en Xiyangshi y Dapiyuan, donde los precios son los de la gente de allí. Jiasan Guantangbao, en Xiyangshi, prepara los dumplings de sopa por los que todo el mundo hace cola. Las brochetas de cordero van de un par de yuanes las pequeñas a 15-20 ¥ las gordas, ensartadas en ramas de sauce rojo.

En Shanghái: el Bund al atardecer, el Jardín Yu a primera hora, una excursión de un día al pueblo de canales de Zhujiajiao y shengjianbao en Yang's Fry Dumpling, en Wujiang Lu. Se piden por liang, cuatro por ración, y se comen de pie quemándote el paladar.

Se parece mucho a la ruta que ofrecemos como Viaje a China 10 días: El triángulo dorado: diez días, tren entre ciudades y guía privado en inglés o en español.

La clásica ampliada: Pekín → Xi'an → Guilin → Shanghái (10 días)

Suma un crucero por el río Li y los paisajes kársticos de Yangshuo, a cambio de dedicar casi un día entero al vuelo extra o al largo trayecto en tren. Merece la pena si lo que te ha traído es el paisaje.

Empezando por el suroeste: Chengdu → Xi'an → Pekín (9 días)

Infravalorada y a menudo más fácil de reservar, porque el largo radio a Chengdu va menos lleno. Entras por Chengdu-Tianfu, te hartas de mapo tofu y fideos dan dan, subes en tren hacia el norte y sales desde Pekín hacia Seúl, Tokio o Hong Kong.

Las entradas para ver los pandas son nominativas: se reservan con tu pasaporte, no se venden en taquilla y cuestan unos 55 ¥ en la Base de Investigación de Chengdu, así que resuélvelo antes de aterrizar. Nuestra guía de Chengdu y las bases de pandas explica qué bases están abiertas, incluida la de Dujiangyan, cerrada por obras desde el 23 de abril de 2026 sin fecha de reapertura anunciada (el Panda Valley, que está cerca y es independiente, sigue abierto).

Luego busca un rato para una tetera de té de jazmín en la Casa de Té Heming, en el Parque del Pueblo: 10-30 ¥, sillas de bambú junto al agua y jubilados jugando al mahjong tres mesas más allá. Si te atreves, la limpieza de oídos cuesta 30-50 ¥.

Entrada por la Gran Bahía: Hong Kong → Cantón → Guilin → Macao (10 días)

Solo es posible desde finales de 2025. Entras en China continental en tren de alta velocidad por Hong Kong West Kowloon (47 minutos hasta Cantón en el mejor de los casos, 185-240 ¥ en segunda clase), subes hacia el norte por Cantón y Guilin, vuelves al sur y sales por el puente Hong Kong-Zhuhai-Macao hacia Macao. La salida tiene que ser por Macao y no por Hong Kong: has entrado desde Hong Kong y tu destino posterior debe ser un país o región distinto del de partida, así que entrar y salir por Hong Kong es un viaje de ida y vuelta y no cuenta. Con Macao se convierte en un tránsito de verdad sin vuelos extra en ningún extremo, y eso, sin hacer ruido, la convierte en la más barata de las cuatro desde Norteamérica.

Tiempos y tarifas de tren para planificar

  • Pekín-Xi'an: 4-6 h (la más rápida, 4 h 12 min), segunda clase 480-593 ¥
  • Xi'an-Shanghái: 6-9,5 h, 652-795 ¥
  • Pekín-Shanghái: desde unas 4,5 h, 576-697 ¥
  • Chengdu-Xi'an: 3-4,5 h, lo habitual unas 3,5
  • Hong Kong West Kowloon-Cantón: desde 47 min, 185-240 ¥

La red china superó los 50.000 km de vía a finales de 2025, más que el resto del mundo junto. Reserva en la app 12306 con tu número de pasaporte; la guía del tren de alta velocidad lo explica con detalle. Llega con al menos 30 minutos de antelación, y con una hora en estaciones gigantes como Pekín Oeste o Shanghái Hongqiao: el control de seguridad es como el de un aeropuerto y el acceso al andén se cierra entre tres y cinco minutos antes de la salida. Para las fechas, consulta la guía mes a mes: la primera semana de octubre y la quincena en torno al Año Nuevo chino desbaratan cualquier itinerario.

Kit de supervivencia digital: déjalo listo antes de volar

Hazlo desde el sofá de casa, no desde una habitación de hotel en Pekín a medianoche.

Una eSIM de itinerancia, comprada antes de salir. Algunas eSIM internacionales enrutan el tráfico por servidores fuera de China continental, lo que a menudo permite sortear la Gran Muralla Digital, pero depende del proveedor, cambia sin previo aviso y no es algo sobre lo que montar un viaje. En el otro extremo está la SIM china local: registro con pasaporte e internet doméstico filtrado.

Una VPN, instalada y probada en casa. Qué proveedores funcionan dentro de China cambia constantemente, y una vez allí las tiendas de aplicaciones no te dejarán descargar ninguna. Comprueba que conecta antes de volar y tómatela como un seguro, no como una infraestructura: da por hecho que nada funcionará de forma fiable cuando aterrices.

Mapas que funcionen. Google Maps no es fiable en China continental te conectes como te conectes: las rutas, el transporte público y las búsquedas fallan. Usa Amap (Gaode) o Baidu Maps; los dos tienen inglés parcial, y Amap es el que usa la gente de allí.

Alipay: esta es tu cartera. Regístrate con tu número de teléfono habitual, vincula una Visa, Mastercard o Amex y haz una pequeña compra de prueba antes de volar. Lo usarás para la comida callejera, el metro, los taxis, la entrada a los templos y las máquinas expendedoras. El efectivo es legal, pero un engorro; a los vendedores les cambia la cara al ver un billete de 100 ¥.

WeChat. No tanto para pagar, aunque WeChat Pay ya admite tarjetas extranjeras, como porque es la forma en que se comunica el país: los hoteles te escriben por ahí, los guías se coordinan por ahí y los menús son miniprogramas dentro de la app. Regístrate antes de volar, porque las cuentas nuevas a veces necesitan que un usuario existente escanee un código de verificación, y eso se resuelve mucho más fácilmente en casa.

Y el resto: DiDi para los taxis, Pleco como diccionario sin conexión y traductor con cámara, Google Translate con el paquete de chino descargado y la app de la NIA para la tarjeta de llegada. Después, haz captura de la dirección de cada hotel en caracteres chinos: fuera de las grandes cadenas internacionales, los conductores rara vez leen inglés, y adivinar con el pinyin acaba mal.

Errores que hay que evitar

  • Quedarse más tiempo del permitido es grave. Multas, detención y un antecedente que te perseguirá en futuras solicitudes de visado. Deja margen: un vuelo de salida retrasado el décimo día es mucho menos tranquilo que uno el octavo.
  • Un desvío interno fuera de las provincias cubiertas es una infracción migratoria. Si aterrizas en Pekín y luego vuelas a Lhasa, has incumplido las condiciones.
  • Revisa las normas la misma semana del viaje. El portal en inglés de la NIA y tu embajada china más cercana son las fuentes que cuentan.

Cuando diez días no bastan

Con diez días te da para tres o cuatro ciudades. No para los pilares de arenisca de Zhangjiajie, las terrazas y gargantas de Yunnan, las crestas de granito de Huangshan ni las callejuelas amuralladas de Pingyao, al menos no sin cargarte el ritmo de todo lo demás. Si lo que te atrae es Zhangjiajie, la guía de diez días en Hunan plantea ese viaje con sus propias reglas.

Más allá de ese plazo necesitas un visado de turista, o la exención de 30 días si tu pasaporte la permite. Más Allá de la Gran Muralla dura 14 días y añade Zhangjiajie y el río Li al eje Pekín-Xi'an-Shanghái; Tesoros de China dura 15 e incorpora Chengdu y un recorrido más completo por el patrimonio de la UNESCO. Ambos con precio por persona bajo petición.

Antes de reservar

El tránsito de 240 horas es uno de los mejores chollos del mundo de los viajes: diez días en China sin solicitud, sin tasa y sin entrevista. Pide tres cosas: un pasaporte que cumpla los requisitos, un billete de salida a un tercer país o región fechado dentro del plazo y que no salgas de las provincias cubiertas. Si eso está en orden, lo demás es logística: Alipay configurado y la VPN probada de antemano, tres ciudades en vez de siete y los trenes reservados en cuanto se abra la venta.

Y si organizar todo eso mientras trabajas a jornada completa te suena a lo contrario de unas vacaciones, de esa parte nos encargamos nosotros. Cuéntanos tus fechas y con qué pasaporte viajas, y diseñaremos la ruta en función de ambas cosas. Viaje a China 10 días: El triángulo dorado es la versión en diez días de todo lo anterior.

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