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Tejado dorado y aleros decorados de un palacio de la Ciudad Prohibida de Pekín.
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Fenghuang: farolillos sobre el río Tuojiang

Fenghuang — la ciudad del Fénix — son unas pocas calles de madera oscura levantadas literalmente sobre el **río Tuojiang**, en el oeste de Hunan, y es de los poquísimos cascos antiguos chinos que siguen pareciéndose a sus fotografías. Las casas se sostienen sobre *diaojiaolou*, zancos de madera clavados en el lecho del río, con la colada, las ristras de guindillas y el pescado secándose colgados de los balcones. Por la mañana las mujeres golpean la ropa en los escalones de piedra a ras de agua; al anochecer todo el frente fluvial se duplica en la corriente. Cruzar el río es medio viaje. Están las **piedras saltarinas**, una hilera de bloques sueltos separados por una zancada que se pasan al trote; una pasarela de madera estrecha al lado; y el **puente Hong**, cubierto y con su galería superior de teja. Por encima de los tejados, restos de la muralla Ming y la torre de la Puerta Norte lo vigilan todo, y una barca de fondo plano empujada con pértiga río arriba es la forma más serena de ver los palafitos desde abajo. Esto es tierra miao y tujia, y se nota: tocados de plata trabajados a mano en los escaparates, batik índigo, caramelo de jengibre golpeado sobre losas de mármol, y sopa agria de pescado, cerdo ahumado y vino de arroz en las cartas. El escritor Shen Congwen nació aquí y está enterrado en la ladera sobre el río, por eso media China llega ya sabiendo qué es este sitio. Duerme una noche: los autocares de excursión se van hacia las seis, y los farolillos sobre el agua negra solo funcionan de verdad cuando oscurece.

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